Representación ante la SANTA SEDE

El Papa nombró a Monseñor Víctor Manuel Fernández "consultor" de la Congregación para la Educación Católica

El sábado 17 de diciembre el Papa Francisco designó "consultor" de la Congregación para la Educación Católica del Vaticano al rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), Monseñor Víctor Manuel Fernández.

Ese Dicasteriotiene a su cargo "todas  las Universidades, Facultades, Institutos y Escuelas Superiores de estudios eclesiásticos o civiles que dependen de personas físicas o morales eclesiásticas, así como también, sobre las Instituciones y Asociaciones con finalidades científicas"

Además, tiene competencia sobre "todas las Escuelas e Institutos de instrucción y de educación de cualquier orden o grado pre universitario que dependen de las Autoridades Eclesiásticas, cuyo objetivo es la formación de la juventud laica, excluyendo aquellas que dependen de la Congregación para las Iglesias Orientales y de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos"

Cabe destacar que la semana pasada Monseñor Fernández estuvo en Roma para participar de las reuniones del Consejo de los nueves Cardenales encargado de asesorar al Papa Francisco en el proceso de la reforma de la Curia del Vaticano, que tuvieron lugar del 12 al 14 de diciembre.

 

A continuación se publica el texto de la entrevista con Víctor Manuel Fernández, del famoso anlista vaticano Andrea Tornielli, publicada el pasado viernes 17 de diciembre por Vatican Insider, la página web de información religiosa del diario italiano La Stampa.

En dicha entrevista el Rector de la UCA habla de los 80 años de Francisco y propone un primer balance de su Pontificado y del alma de su mensaje:

 

“El Papa quiere que brille el rostro de una Iglesia acogedora”

 

ANDREA TORNIELLI

«La prioridad absoluta» para Papa Francisco, que hoy cumple 80 años, es «el anuncio de Jesucristo y la llamada a responder a su misericordia con un amor apasionado por el prójimo que se encuentra en necesidad». Lo explicó a Vatican Insider el arzobispo Víctor Manuel Fernández, rector de la Pontificia Universidad Católica de Argentina (UCA), teólogo y colaborador del Pontífice.

¿Recuerda cómo vivía sus cumpleaños el cardenal Bergoglio? ¿Cómo vive el Papa este pasaje tan significativo de su vida?

Nunca le ha dado importancia a sus cumpleaños ni a otros eventos personales. Simplemente porque nunca le ha gustado concentrarse sobre sí mismo. Lo que es cierto es que los veía como una ocasión para agradecer y celebrar el don de la vida, pero nunca habría pensado festejar. Ahora, los ochenta años asumen una densidad especial, porque tiene la clara conciencia de lo que todavía le falta hacer en un camino de reforma eclesial, y sabe que el tiempo pasa. A pesar de ello, aplica su gran principio: “El tiempo es superior al espacio”, y trata de iniciar procesos que vayan más allá de su papado.

¿Cuál sería, desde su punto de vista, un primer balance de estos años de Pontificado?

El balance debería concentrarse justamente en los procesos que se han abierto: procesos que crean una corriente de diálogo entre la Iglesia y el mundo, que abren nuevas dinámicas misioneras, que van configurando un rostro de la Iglesia como madre acogedora, que, en definitiva, permiten que brille mejor el núcleo del Evangelio. En medio del caos del mundo actual, la voz de la Iglesia hoy tiene un lugar, y, a pesar del fuerte secularismo relativista o del escándalo de los abusos de menores, Francisco ha hecho posible que la Iglesia sea considerada como portadora de un mensaje significativo.

¿Cuales son, en su opinión, las características más innovadoras del mensaje de Papa Francisco?

La prioridad absoluta del anuncio de Jesucristo y la llamada a responder a su misericordia con un amor apasionado por el próximo que se encuentra en necesidad. En pocas palabras: volver a lo esencial.

Hay quienes dicen que en el pueblo de Dios, en este tiempo y, sobre todo, después de la publicación de «Amoris laetitia», hay confusión. ¿Qué opina?

Frente a lo absoluto de Dios, frente a la enorme riqueza del Evangelio y frente a la complejidad de la vida humana actual, la tarea y el mensaje de la Iglesia inevitablemente presentan aspectos “confusos”. El Papa propone que justamente dentro de estos límites de la Iglesia misma nunca se descuide el corazón del Evangelio. Al mismo tiempo, que la Iglesia no pretenda ser, antes que nada, un canon que lanza doctrinas seguras sino el instrumento de Cristo para abrir el corazón de su pueblo a la gracia.

¿No le parece que existe el peligro de que las palabras del Papa sean banalizadas y reducidas a consignas?

Las pueden reducir a consignas tanto los amigos del Papa, cuando no tratan de transmitir la auténtica profundidad de su mensaje, como sus adversarios “ultra-católicos”, cuando lo citan parcialmente, cuando usan algunas de sus frases fuera de contexto para ridiculizarlo, cuando se ocupan solo del capítulo VIII de «Amoris laetitia» y poco de lo demás, etc.

¿Cuál es la reforma más importante y urgente que el Papa quisiera llevar a cabo, según su opinión?

El inicio de los procesos que, según su personal convicción, son los que el Espíritu quiere provocar en su Iglesia. En cuanto tales, estos procesos seguirán más allá de los años del Pontificado de Francisco y, orientados por el Espíritu, serán irreversibles, porque habrán entrado al corazón del pueblo de Dios.


 

Fondo argentino de cooperación sur-sur y triangular